Cuando no hay ganas, siempre hay una buena excusa.
Cuando no hay ganas, cualquier otra cosa es super interesante.
Cuando no hay ganas, no hay autodisciplina que valga.
Cuando no hay ganas, no hay ganas.
Pero, cuando hay ganas, eres imparable.
Cuando no hay ganas, siempre hay una buena excusa.
Cuando no hay ganas, cualquier otra cosa es super interesante.
Cuando no hay ganas, no hay autodisciplina que valga.
Cuando no hay ganas, no hay ganas.
Pero, cuando hay ganas, eres imparable.
Desde hace tres meses estoy luchando para superar mi adicción a la dopamina. Los teléfonos móviles inteligentes y las redes sociales nos han convertido en adictos. Nunca me he considerado a mi mismo un adicto (incluso cuando fumaba), pero con la dopamina tengo que hacer un esfuerzo titánico. Mi profesión me exige utilizar tecnología y cada día que pasa está mejor diseñada para que te hagas adicto. El otro día meditaba al respecto y sinteticé la reflexión en estas frases que ahora leo cada día a modo de recordatorio:
Toma el control de tu tiempo y tu atención.
Tu tiempo es tu activo más valioso. Inviértelo sabiamente.
Establece límites. Prioriza lo que realmente importa.
Aléjate de las notificaciones constantes, el deslizamiento interminable y los feeds cautivadores.
Utiliza conscientemente la tecnología.
Estamos a tres semanas de que finalice el año 2023. Es un buen momento para hacer recapitulación del año 2023.
Ojalá pudiese contaros más cosas, pero no he hecho mucho más.
Llevo un buen rato intentando escribir sobre la depresión. He desechado varios borradores para esta entrada porque me cuesta explicar qué mensaje quiero transmitir. Voy a volver a intentarlo, aunque sea haciendo una lista:
Me habría encantado dar explicaciones y compartir muchas de las vivencias a lo largo de estos 25 meses de oscuridad, pero no soy tan buen escritor.
Hace bastantes años leí que vivíamos en la economía de la atención. En aquel momento aquello me llamó la atención (ba-dum ts), pero nunca llegué a interiorizarlo del todo. Ahora sí. Ahora lo entiendo. Cada día que pasa, hay más profesionales cuyo trabajo es captar tu atención y lo hacen a cualquier precio. Tener la atención de alguien es tremendamente valioso. Los prestidigitadores siempre lo han sabido. La diferencia es que los prestidigitadores siempre te devolvían las cartera después del número y los marketers no.